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martes, 15 de enero de 2013

TANTA PAZ LLEVE...


Dice Gerard Piqué que, cuando el Real Madrid ganaba, a José Mourinho se le permitía todo, incluso ir por ahí metiendo el dedo en ojo ajeno y que, ahora que el Madrid no gana, se le critica casi cualquier cosa a Mou como por ejemplo dejar a Iker Casillas sentado en el banco sin razón aparente.

Ya es conocido que no desaprovecha el señor Piqué oportunidad para meterse en casas que no son la suya a fin de avivar el fuego, alimentar absurdas polémicas y ahondar en heridas ajenas. Pero sin ser su casa ni ser su negociado, quizá no le falte razón esta vez en su apreciación.

Finalizada la primera vuelta de la Liga BBVA, queda claro que el principal objetivo para el que José Mourinho fue fichado por el Real Madrid hace ya dos temporadas y media no se ha conseguido.

Una Copa del Rey y una Liga BBVA después, el club de Chamartín no sólo no ha conseguido parar al mejor F.C. Barcelona de la historia sino que ha empeorado su posición respecto del club catalán. 18 puntos de desventaja en la Liga BBVA al final de la primera vuelta, con ambos equipos clasificados para cuartos de final tanto de la Liga de Campeones - si bien el Real Madrid sólo pudo hacerlo como segundo clasificado de su grupo tras el Borussia Dortmund- como de la Copa de S.M. el Rey donde se enfrentarán a rivales fuertes (Valencia y Málaga, respectivamente) antes de afrontar un hipotético cruce entre ellos en semifinales.

Más allá de los números de la temporada, las sensaciones más negativas vienen del continuo malestar e histerismo colectivo que se vive en los entresijos del club madrileño.

Desde el inicio de temporada el club ha pasado por fases de tristezas de su jugador estrella, suplencias de su capitán y referendos autoconvocados por el entrenador-director deportivo. Todo ello aderezado con partidos insulsos, expulsiones reiteradas de jugadores y miembros del cuerpo técnico y crispación generalizada en grada, terreno de juego y prensa.

Queda ya atrás la discusión sobre si Mourinho es así o se lo hace. Para el caso, es irrelevante. Su actitud denota que se trata de morir matando. Quizá porque nadie le hizo entender o asumir que el club estaría siempre por encima de él. Tan por encima como lo está de Iker Casillas, de Sergio Ramos o de Cristiano Ronaldo. Tan por encima como antes lo estuvo de un tal Raúl González Blanco, de aquel Fernando Hierro o incluso del gran Alfredo di Stéfano.

Más que decepción, el sentimiento entre los aficionados madridistas es de hartazgo e indiferencia. Hartazgo de actitudes agresivas y de enfrentamientos continuos con todo y con todos. Indiferencia ante declaraciones circulares durante meses en torno a balones de oro, deseos de emigrar a la Premier League y quejas hacia los árbitros e instituciones nacionales e internacionales. 

Quizá haya llegado el momento de decirle al señor Mourinho que si quiere irse, se vaya. Que si quiere irse, se lleve consigo a otro lugar su arrogancia, su prepotencia, su mal humor, sus incurables estreñimientos de simpatía y sus ganas de atacar todo lo que él no sabe o no quiere entender ni respetar. 

Quizá haya llegado el momento de decirle que se lleve consigo al presidente que lo trajo y que no lo supo educar, controlar e incluso someter cuando fue necesario. Ese presidente que tampoco sabe o quiere ahora ponerle el cascabel al gato. 

Quizá haya llegado el momento de decirle al señor Mourinho que tanta paz lleve como descanso deja.

lunes, 31 de diciembre de 2012

ME GUSTARÍA...


A mí me gustaría empezar por pedir disculpas a los (sorprendentemente) fieles de este foro que me han pedido nuevas entradas durante las últimas tres semanas sin haber visto satisfechas sus pretensiones. Me gustaría decirles que no ha sido dejadez o hartazgo sino causa de fuerza mayor,  ni pizca de voluntad propia. Me gustaría que en lo sucesivo pueda dedicar a este foro toda la atención que merecen sus lectores (más de los que yo creía, según parece).

Ahora que termina 2012, año cargado de debates y polémicas deportivas,  de objetivos conseguidos y también, claro está, de pequeñas frustraciones. Ahora que, llegados a este momento suelo hacer balance del año que dejamos atrás, ahora - digo- me gustaría por una vez innovar e invertir algo de tiempo en imaginar aquellas cosas que durante el año que comienza me gustaría ver cumplidas. Aunque algunas de ellas sepamos todos que puedan resultar auténticas quimeras.

Me gustaría ver al Madrid recuperar su espíritu de antaño. Llámenlo señorío, clase, educación o simplemente vergüenza torera y respeto a los mitos, las canas, la Historia. Me gustaría ver un club digno de su afición, en la victoria y en la derrota - que de todo tiene que haber-, un club que dignifica su historia y la engrandece en lugar de sonrojarla a base de exponerla a una vergüenza constante.


Me gustaría que José Mourinho dejase de fagocitarse a sí mismo y que evitase verse confundido en su propia esencia con ese personaje suyo al que aquí a pocos hace gracia ya. Me gustaría que se llevase sus cabreos y malos humores constantes donde soplen otros vientos que se lo aguanten y que tanta salud lleve como paz deje.


Me gustaría ver al Madrid de baloncesto aprender cómo ganar partidos importantes. Llegar a la cima de su crecimiento como equipo para devolver éxitos pasados a la sección tanto en Europa como en el ámbito  doméstico. Me gustaría ver que, llegada la hora de la verdad, no se traicionan a sí mismos en su estilo de juego y mantienen su aparente ambición por ganar.


Me gustaría ver un coche rojo veloz y fiable consiguiendo victorias por los circuitos del Mundo. Me gustaría tener un Ferrari de los de verdad, a la altura del pilotaje de Fernando Alonso para que  así, de una maldita vez, los resultados sean acordes a la realidad. La realidad de que tenemos el mejor piloto de la parrilla. Y que se merece más.


Me gustaría ver a Jorge Lorenzo compitiendo de tú a tú con Valentino Rossi. Sin muros de por medio y con el pilotaje y el talento como armas únicas sobre el asfalto. Me gustaría ver a Jorge ganar así porque eso sería poder decir que está a la altura del más grande de todos los tiempos sobre dos ruedas.


Me gustaría ver a la selección española de fútbol ganar la Copa Confederaciones. No por el título en sí, por tenerlo y olvidar la edición pasada y la derrota ante Estados Unidos e semifinales. Me gustaría para que así podamos seguir prolongando este sueño en el que vivimos desde 2008 cuando conquistamos Viena frente a los Alemanes. Me gustaría que no parase la fiesta.


Me gustaría que la Federación Española de Baloncesto no tirase el Eurobasket de 2013 antes de  jugarlo por pensar demasiado en el Mundial de 2014 que se celebrará en España. Me gustaría verles aprovechar todas las oportunidades de ganar que se les presenten porque un día esa posibilidad sencillamente dejará de existir.


Me gustaría ver racionalidad en las decisiones de los Lakers. Me gustaría que D'Antoni no tuviera ataques de entrenador y se diere cuenta de que si tiene a Howard y a Gasol es para jugar por dentro, no para correr. Me gustaría que Nash hiciera que Kobe tirase menos porque quizá así tirase con mayor acierto. Me gustaría igualar los 17 anillos de Boston.


Me gustaría que Ricky Rubio volviera a ser el de antes. Me gustaría disfrutar con sus asistencias imposibles, su visión de juego y su talento desbordado.


Me gustaría ver más bailes como el de Michelle Jenneke en una salida de 100 metros lisos y menor oir hablar de Balones de Oro, Plata o Bronce en estos tiempos en los que lo que importa de verdad es que los niños puedan tener balones de chocolate en Navidad.

Me gustaría ver como toda esta crisis lamentable se acaba y la gente recupera la sonrisa de su cara y la tranquilidad del corazón.


Me gustaría que fuera de verdad un feliz año y que sigamos viéndonos por este foro.

¡Feliz 2013 a todos!