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lunes, 31 de diciembre de 2012

ME GUSTARÍA...


A mí me gustaría empezar por pedir disculpas a los (sorprendentemente) fieles de este foro que me han pedido nuevas entradas durante las últimas tres semanas sin haber visto satisfechas sus pretensiones. Me gustaría decirles que no ha sido dejadez o hartazgo sino causa de fuerza mayor,  ni pizca de voluntad propia. Me gustaría que en lo sucesivo pueda dedicar a este foro toda la atención que merecen sus lectores (más de los que yo creía, según parece).

Ahora que termina 2012, año cargado de debates y polémicas deportivas,  de objetivos conseguidos y también, claro está, de pequeñas frustraciones. Ahora que, llegados a este momento suelo hacer balance del año que dejamos atrás, ahora - digo- me gustaría por una vez innovar e invertir algo de tiempo en imaginar aquellas cosas que durante el año que comienza me gustaría ver cumplidas. Aunque algunas de ellas sepamos todos que puedan resultar auténticas quimeras.

Me gustaría ver al Madrid recuperar su espíritu de antaño. Llámenlo señorío, clase, educación o simplemente vergüenza torera y respeto a los mitos, las canas, la Historia. Me gustaría ver un club digno de su afición, en la victoria y en la derrota - que de todo tiene que haber-, un club que dignifica su historia y la engrandece en lugar de sonrojarla a base de exponerla a una vergüenza constante.


Me gustaría que José Mourinho dejase de fagocitarse a sí mismo y que evitase verse confundido en su propia esencia con ese personaje suyo al que aquí a pocos hace gracia ya. Me gustaría que se llevase sus cabreos y malos humores constantes donde soplen otros vientos que se lo aguanten y que tanta salud lleve como paz deje.


Me gustaría ver al Madrid de baloncesto aprender cómo ganar partidos importantes. Llegar a la cima de su crecimiento como equipo para devolver éxitos pasados a la sección tanto en Europa como en el ámbito  doméstico. Me gustaría ver que, llegada la hora de la verdad, no se traicionan a sí mismos en su estilo de juego y mantienen su aparente ambición por ganar.


Me gustaría ver un coche rojo veloz y fiable consiguiendo victorias por los circuitos del Mundo. Me gustaría tener un Ferrari de los de verdad, a la altura del pilotaje de Fernando Alonso para que  así, de una maldita vez, los resultados sean acordes a la realidad. La realidad de que tenemos el mejor piloto de la parrilla. Y que se merece más.


Me gustaría ver a Jorge Lorenzo compitiendo de tú a tú con Valentino Rossi. Sin muros de por medio y con el pilotaje y el talento como armas únicas sobre el asfalto. Me gustaría ver a Jorge ganar así porque eso sería poder decir que está a la altura del más grande de todos los tiempos sobre dos ruedas.


Me gustaría ver a la selección española de fútbol ganar la Copa Confederaciones. No por el título en sí, por tenerlo y olvidar la edición pasada y la derrota ante Estados Unidos e semifinales. Me gustaría para que así podamos seguir prolongando este sueño en el que vivimos desde 2008 cuando conquistamos Viena frente a los Alemanes. Me gustaría que no parase la fiesta.


Me gustaría que la Federación Española de Baloncesto no tirase el Eurobasket de 2013 antes de  jugarlo por pensar demasiado en el Mundial de 2014 que se celebrará en España. Me gustaría verles aprovechar todas las oportunidades de ganar que se les presenten porque un día esa posibilidad sencillamente dejará de existir.


Me gustaría ver racionalidad en las decisiones de los Lakers. Me gustaría que D'Antoni no tuviera ataques de entrenador y se diere cuenta de que si tiene a Howard y a Gasol es para jugar por dentro, no para correr. Me gustaría que Nash hiciera que Kobe tirase menos porque quizá así tirase con mayor acierto. Me gustaría igualar los 17 anillos de Boston.


Me gustaría que Ricky Rubio volviera a ser el de antes. Me gustaría disfrutar con sus asistencias imposibles, su visión de juego y su talento desbordado.


Me gustaría ver más bailes como el de Michelle Jenneke en una salida de 100 metros lisos y menor oir hablar de Balones de Oro, Plata o Bronce en estos tiempos en los que lo que importa de verdad es que los niños puedan tener balones de chocolate en Navidad.

Me gustaría ver como toda esta crisis lamentable se acaba y la gente recupera la sonrisa de su cara y la tranquilidad del corazón.


Me gustaría que fuera de verdad un feliz año y que sigamos viéndonos por este foro.

¡Feliz 2013 a todos!

miércoles, 5 de septiembre de 2012

CUANDO FUIMOS LOS MEJORES


Canta Loquillo, ese genio con vida a medio camino entre la canasta y el rock n' roll, aquello de que, cuando fuimos los mejores, los bares no se cerraban cada noche en firme a la hora señalada, nuestra juventud se suicidaba en cada esquina y las camareras nos mostraban la mejor de sus sonrisas en copas llenas de arrogancia...

Decenas de veces he cantado esta canción junto a mis amigos, a pulmón desgarrado y de vez en cuando acompañados por el chirriar metálico de los cierres del bar de turno. Con falso aire de rebeldes con causas pendientes. Fingiendo tener cicatrices en piel y alma como prueba irrefutable de nuestros excesos juveniles.

Destrozábamos sin piedad estrofa sí y estrofa también, pero será la edad  o que, cada vez más, la melancolía gana terreno a la arrogancia en mi garganta lo que desde hace un tiempo me lleva a cantarla cuando nadie me ve. Cuando, ya se sabe, uno puede ser o no ser...

Y es que algo parecido sucede con los éxitos deportivos de los que por fortuna hemos sido testigos. A medida que el tiempo pasa, más los sentimos, más nos llegan aunque, al mismo tiempo, más moderados y reservados nos volvemos al recordarlos. Quizá por comprender realmente lo grandioso de haberlos conseguido.

Como sucede con aquel cada vez más lejano 3 de septiembre de 2006, seis años hizo ayer de entonces...

Cuando aquella mañana de domingo de resaca en España (noche en Japón) Marc supo dar un paso adelante sin saber quizá ni él mismo que ya estaba preparado para ello. Cuando Garbajosa cogió su fusil. Cuando el grupo supo unirse como siempre y defender como nunca. Cuando Grecia, disléxica a base de canastas en contra, creyó haber leído la Historia del revés y tener a Esparta en frente. 

Cuando todos supieron suplir la baja de Pau, lesionado en la mítica semifinal contra Argentina, aquel partido en que Sergio Rodríguez decidió convertirse en el Merlín del balón y sacarse una victoria muy trabajada de su chistera chicharrera. 

Cuando nuestros juniors de oro se hicieron seniors eternos y obligaron a Iturriaga a cumplir su promesa de aparecer en cámara disfrazado de geisha para narrar la final junto a un atónito Lagarto de la Cruz y a nuestro añorado Andrés Montes que con sus ratatatatas y demás míticas coletillas consiguió convencernos de que la vida, en efecto, podía ser maravillosa. 

Cuando Pepu, ese entrenador, por no desestabilizar a sus chicos, tragó en amarga soledad y a cucharadas soperas la tristeza por la muerte de su padre en las horas previas al partido para después enseñarnos a todos a deletrear sin margen de error el deporte que algunos amamos sin remedio: BA-LON-CES-TO.


 

domingo, 12 de agosto de 2012

SUEÑO DE UNA TARDE DE VERANO

Otra plata dorada

Tarde de domingo. Agosto a toda máquina. Baño en la piscina, barbacoa, café con hielo y... No, hoy no toca siesta. Tele encendida, gin-tonics (mojitos para otros) circulan a mi alrededor. Consigo uno al vuelo. Canasta va, canasta viene... Emoción y sufrimiento.

Creemos que no. Todos. Pero ninguno perdemos la fe. Una sorpresa, una victoria, una conquista, un antes y un después. Puede ser, puede ser.


Mi sobrino se despierta y llora. Tiene hambre. Igual que los nuestros. Nudo en la garganta. Partido de infarto. Partidazo. Ellos, los otros, lo intentan pero no pueden. Se quieren marchar en el marcador, tenerlo bajo control. Pero no les dejamos. Grandísimo primer tiempo y sólo uno abajo al descanso.

Navarro se olvida del dolor y arma su fusil. Ese que tenía reservado hasta este mismo día, para este preciso momento. Modo ráfaga... ¡Qué manera de encestar!

Rudy le echa carácter o cómo prefieras llamarlo. Sobrevuela el aro yankee. Una vez más y van... Parece de los suyos, ¡qué crack!

Calderón dirige con viveza, Sergio con descaro. Con lo bueno y con lo malo. Quizá hay que mirar más el aro. Da igual, sois grandes.

Marc, partidazo. No le pueden parar. Pero se carga de faltas. Sale Ibaka y solucionado. Ninguna diferencia. Todo bajo control. 

Llull defiende como un tigre. A Bryant y a quien se le ponga por delante. Tranquilo, Sergi, todos sabemos que no se puede hacer nada más por tratar de evitar esos triples de otro mundo.

Ellos son muy buenos. Nosotros también. Ellos corren, nosotros volamos. Reboteamos, contraataque, pase, pase... ¡Triple! Vamos, vamos, que ya estamos ahí...

Y entonces apareces tú. Con fuerza y honor. Tu "4" a la espalda. Sangre y pasión. Rebote, contraataque, corres la cancha, calle central, recibes... ¡¡Mate!! Estamos ahí, no se van. ¡Que no se van! Que no pueden con nosotros. Perdóname si alguna vez dudé de ti, sólo quise que jugases siempre así... 

Lo que pudo ser y casi fue. Se nos escapan por poco. Siete puntos. 107-100. Casi lo logramos. Sólo dos ataques más, esos dos triples no encestados y aquel par de tiros libres fallados...

Pero el mundo lo ha visto. Sois grandes y de oro. Tanto como ellos. O quizá más porque ninguno de nosotros, pobres diablos, hubiéramos apostado ni un céntimo de nuestro escaso dinero por vosotros... 

Subís al podio. Pau, Rudy, Sergio, Navarro, Calderón, Felipe, Claver, San Emeterio, Llull, Marc, Ibaka y Sada. Scariolo, Orenga, Jenaro Díaz... La plata os espera. Todos nos sentimos orgullosos. Nunca ví una plata tan dorada. ¿¿No podría haber 24 oros??

jueves, 9 de agosto de 2012

QUERIDO NICOLÁS



Querido Nicolás:

Te extrañará que te escriba esta carta que nunca leerás. Podrás imaginar, Nicolás, que te escribo a raíz de tu agresión a Juan Carlos Navarro en los últimos segundos del partido de ayer.

Supongo que no te sorprenderá, Nicolás, que ahora mismo aquí en l'Espagne seas lo más en malos malísimos deportivos desde Hamilton. Sólo comparable en términos absolutos a nuestras simpatías por la Merkel, Mario Draghi y la prima de ambos, la del riesgo. Esa que, no sé si sabes, últimamente siempre anda algo desbocada. Como parece que también lo estás tú, Nicolás.

Yo entiendo tu frustración, Nicolás. Sé lo que puede doler volver a perder (otra vez y van tres seguidas este verano) contra esos chicos de rojo que no están jugando nada bien. Es para volverse loco, lo sé. Sé lo irritante que es no poder superar una defensa intensa como la que tuviste enfrente ayer en los últimos minutos de partido y cómo puede llegar a sacarte de quicio ver que sólo has anotado seis puntos en todo el último cuarto. Sé que salen llagas en el alma cuando lo tienes en la mano y lo dejas escapar, sin saber cómo ni por qué.  Lo sé, Nicolás.

Entiendo todo eso y más, Nicolás. Lo entiendo porque a mí y a mi país también nos ha pasado. Muchas veces. Perder y perder, vez tras vez. Jugar como nunca y perder como siempre. Sabernos mejores que el adversario pero caer derrotados sin motivo aparente. Sentir rabia y frustración. El fracaso sin explicación. El sinsabor del esfuerzo en balde... Pero todas esas veces, incluso cuando nos han partido la nariz de un codazo o nos han robado un gol o una canasta legal en el último segundo, nos hemos levantado y hemos felicitado al rival.

Por eso no puedo entender tu mala baba, Nicolás, cuando después del partido ofreces como explicación a tu agresión que pretendías dar un motivo a Navarro para que hiciera teatro, para que fingiera una falta más... Eso, Nicolás, no es propio de un deportista profesional. Y si lo piensas bien, Nicolás, tu puñetazo malintencionado a Navarro  puede que consiguiera causarnos dolor durante un par de minutos, tampoco más la verdad. Ya siento que a ti, Nicolás, la frustración de tener que ver las semifinales por televisión te vaya a durar cuatro años, si no más...

Un saludo cordial, Nicolás.

miércoles, 8 de agosto de 2012

CON LA CABEZA AGACHADA


Todos vimos el partido de baloncesto entre España y Brasil y todos tenemos nuestra opinión al respecto. Como Le Figaro que acusa a España de dejarse ganar y manchar, con ello, la carta olímpica. La respuesta de parte de la prensa española es recordar a los franceses que ellos reservaron a sus mejores jugadores en un partido contra España en el Eurobasket disputado en Lituania en 2011 para evitar el cruce con el país anfitrión. El "y tú má" tan typical Spanish...

Evidentemente, yo no tengo pruebas que aportar ni información de primera mano para poder confirmar o desmentir si España salió frente a Brasil con la idea preconcebida de perder el partido o si la derrota fue únicamente fruto del mal juego y peor concentración que nuestra selección viene demostrando en todos sus partidos durante estos JJ.OO.

Tampoco pretendo entrar aquí en debates morales que a poco conducen. Si España perdió el partido jugando al máximo de sus posibilidades y por el simple hecho de que Brasil fue mejor, malo. Si España se dejó ganar, peor. En el primer caso, yo no las tendría todas conmigo de ganar a Francia en cuartos de final. En el segundo, dudo que el lunes por la noche yo hubiera podido conciliar el sueño con facilidad, aislándome de esa voz interior que todos tenemos, que todos escuchamos (o, al menos, oímos) y que a todos nos iguala cuando nos quedamos a oscuras en nuestra cama, justo antes de quedarnos dormidos.

Lo que sí puedo decir es que lo que vi contra Brasil no me pareció propio de un equipo de baloncesto que se precia de ser uno de los mejores del mundo. No me pareció honorable la actitud de no defender a muerte esos dos últimos minutos, no hacer falta para forzar tiros libres de los brasileños, esa falta de tensión en las caras de los nuestros. Por momentos parecía que se les caía de vergüenza más que de frustración por la derrota. Si perder el partido hubiese significado algo "malo" para lo intereses de nuestra selección, la actitud durante el último cuarto hubiera sido muy diferente.

Insisto, no sé - ni puedo probar- si España se dejó ganar, si optó por el todo vale con tal de poder agachar la cabeza para que te pongan una medalla al cuello. Sólo sé que mis sensaciones viendo el partido fueron que la derrota les vino genial y que dejaron de competir al máximo de sus posibilidades porque, en el fondo, preferían perder que ganar. Todo con tal de evitar a Estados Unidos en las hipotéticas semifinales. Eso, señores, no es propio ni de unos JJ.OO. ni de una humilde competición municipal como en la que servidor se gasta sus mañanas de fin de semana.

Lo que está claro es que, pase lo que pase hoy contra Francia y, en unas hipotéticas semifinales, nos volveremos a casa con la cabeza agachada: si el torneo es justo, porque perderemos el partido de hoy y nos volveremos sin medalla; y, si no lo es y finalmente ganamos plata o bronce, porque tendremos que agacharla cada vez que salga el tema para evitar así que nos la pongan colorada al recordarnos cómo ganamos esa medalla.

jueves, 12 de julio de 2012

"SE ME APETECE"

Como dirían mis buenos amigos sevillanos -que espero entiendan esto como un homenaje sincero hacia ellos y su tierra- "se me apetece".

Sí, "se me apetece" que empiecen ya los JJ.OO. y, en especial, el gran torneo de baloncesto que nos espera. Entre tanto partido de preparación se me ha abierto el apetito de buen baloncesto.

Y es que el pasado fin de semana, mientras me imbuía a base de tragos largos en el maravilloso embrujo de Sevilla celebrando la boda de mis queridos y admirados Bea e Iván, la USA Basketball anunció los doce jugadores que van a formar su equipo en los JJ.OO. de Londres. Aquí los tienen.


Entre canapés, tartares de atún y copas llenas de alegría uno de los asistentes al enlace con el que trabé conversación fluida y repetidas visitas a la barra libre del lugar me pidió mi opinión sobre los seleccionados de Estados Unidos y por las opciones de nuestra selección frente a ellos, como dando por hecho que la final entre Estados Unidos y España está cantada y servida. Algo así como si se tratara de la final de Champions entre Madrid y Barça, que todos pensamos que iba a ser pero que después nunca fue.

A mi partener de copa en mano le parecía que los americanos tienen un equipo descompensado (mucho base y alero y poco tío alto) y que España les puede hacer daño. La verdad es que en ese momento le dí la razón medio convencido, medio poco interesado pero durante los últimos días he venido pensando sobre el asunto y creo que para poder sacar algo en claro lo mejor es comparar los jugadores que cada equipo lleva en cada posición. Quizá así podré llegar a alguna conclusión no viciada por la "felicidad" de la que hacía gala en aquel momento.



Bases:

España: Sergio Rodríguez (6), José Manuel Calderón (8) y Víctor Sada (15).

Estados Unidos: Russell Westbrook (7), Deron Williams (8) y Chris Paul (13).

El único base que puede competir con alguno de los bases americanos es Calderón que ya lo hace día sí y día también en la NBA. Sergio Rodríguez sólo puede competir en campo abierto, a la contra, corriendo tras rebote. Sada puede defender bien pero físicamente los americanos son superiores.

A bases puros estamos empatados ya que Westbrook y Rodríguez son otra cosa, cada uno a su estilo. Rodríguez capaz de lo mejor y lo peor y Westbrook, más anotador que director de juego, un "2" en un cuerpo de "1".

Opino que los bases americanos son superiores a los nuestros en conjunto. Lástima tu lesión, Ricky...

Aleros:

España: Rudy Fernández (5), Juan Carlos Navarro (7), Víctor Claver (10), Fernando San Emeterio (11) y Sergio Llull (12).

Estados Unidos: Kevin Durant (5), LeBron James (6), Kobe  Bryant (10), James Harden (12) y Carmelo Anthony (15).

La mera comparación, ofende. Cuatro superestrellas NBA por Estados Unidos contra Navarro y Rudy, básicamente. Y Navarro lesionado. Fascitis plantar. Molesta y duradera. Nos superan en calidad, estatura, potencia física,... Rudy pierde cuando juega más de "3" que de "2" (su puesto natural por mucho que digan) y tendrá que hacerlo para compensar que Navarro no esté al 100%. Claver no ha demostrado nada aún aunque Portland acabe de anunciar su fichaje por tres años. Y Llull y San Emeterio son jugadores a los que puede que la ACB les quede pequeña pero cualquier otra competición superior (Euroliga por no decir NBA) les queda lejos de su alcance.

Me temo que en este puesto la batalla está claramente decantada para Estados Unidos.
Pivots:
España: Pau Gasol (4), Felipe Reyes (9), Marc Gasol (13) y Serge Ibaka (14).

Estados Unidos: Tyson Chandler (4), Andre Iguodala (9), Kevin Love (11) y Blake Griffin (14).

Esta es la posición en la que menos diferencias existen entre ambas selecciones. Incluso si eliminamos a Reyes y a Iguodala diría que España, si no superior, está a la altura de los americanos. Marc puede con Chandler a pesar de que éste sea el vigente Jugador Defensivo del Año y lo que quieran. Pau e Ibaka compiten de tú a tú con Love y Griffin. El desajuste está en Reyes. Y no por Iguodala, un "4" con alma (y cuerpo) de "3" sino porque la rotación sufre con él. La solución: minimizar los minutos d Reyes en pista cuando se juegue (si es que sucede) contra Estados Unidos. 

A priori, debemos competir de igual a igual y podríamos hasta dominar.

En resumen, creo que de 100 enfrentamientos Estados Unidos ganaría 98. Eso sí, a los puntos no por K.O. ni mucho menos. Quizá salgamos de dudas en el aperitivo de la teórica final del próximo 24 de julio en Barcelona, donde ambos equipos se enfrentarán en partido de preparación (y poco amistoso). Veremos... 

En cuanto a las opciones de medalla de España (algo que muchos dan por prácticamente seguro...), evidentemente las tiene aunque no creo que sea tan superior a otros rivales (como Rusia, Lituania, Francia, Argentina,...) como para pensar que alcanzar la final es cosa fácil.

Pero a pesar de que el pescado parece vendido y que todo apunta a que el oro ya tiene dueño preasignado, "se me apetece" y mucho disfrutar de baloncesto cinco jotas.

Y ya puestos a hablar de cosas apetecibles,  aprovecho para dejarles aquí unas breves recomendaciones por si el destino les lleva este verano a hacer parada y fonda en tierras hispalenses:
- Puratasca:
  

Para empezar la noche con un tapeo del bueno, bonito y barato. Raciones generosas y un gran servicio. Todo ello en un escondido rincón de Triana (calle Numancia nº 5) y a un precio que no creerán posible.


Si lo visitan no les defraudará.


El arroz meloso que allí hacen quita el "sentío".


Les recomiendo ir temprano ya que de lo contrario es prácticamente imposible encontrar sitio.


http://puratasca.blogspot.com.es

- Terraza Puerto de Cuba:
Para continuar, uno de los lugares de referencia de la noche hispalense.


Disfrutar de unas copas entre amigos desde la calle Betis, al borde del Guadalquivir y con vistas a la Torre del Oro no tiene precio, se lo aseguro.


No dejen de visitarlo. Simplemente excepcional.


http://www.puertodecubasevilla.com

Y para terminar, como nunca me ha gustado planear el fin de fiesta (soy de los que prefieren dejarse llevar) hagan lo que "se les apetezca". No cabe duda de que en esta ciudad les tratarán como ustedes merecen.


ACTUALIZACIÓN: 12.07.2012, Blake Griffin se ha lesionado. Su sustituto, Anthony Davis, #1 del Draft de este año. En teoría, esto potencia la superioridad de España en el poste.

viernes, 15 de junio de 2012

CERCA DE LAS ESTRELLAS

Anoche pude ver el documental que NBA TV ha hecho sobre el Dream Team. Se trata de un documental hecho con una calidad excepcional, un cariño desmedido hacia sus protagonistas y que cuenta con todas esas cosas en las que estos americanos son incomparables cuando se trata de "vender el producto".

Se lo recomiendo.



Al verlo entré en una especie de hipnosis regresiva que me hizo recordar por qué empecé a botar un balón naranja en el patio del colegio mientras mis amigos me miraban raro cada vez que marcaban un gol en la cancha de al lado.

Ver a Magic Johnson, Michael Jordan, Larry Bird, Charles Barkley y compañía compartiendo equipo me puso los pelos de punta en su día y lo sigue haciendo. Y me hizo recordar por qué desde entonces el baloncesto es algo que ha marcado y acompañado mi vida.


Recuerdo los madrugones en invierno para ir a jugar en canchas con tableros congelados y suelos resbaladizos creyendo que era el Forum de Inglewood o el Madison Square Garden de NYC. Recuerdo ponerme mi camiseta de tirantes tres tallas más grande, el pantalón corto a lo bañador turbo transalpino, subirme las medias hasta las rodillas, hincharme las Pump y lucir orgulloso el "10" en mi espalda. Recuerdo las discusiones sobre qué zapatillas corren más, si las Reebok o las Converse. Recuerdo las ruedas de calentamiento, la ilusión por salir de titular y a mi padre en la grada tan muerto de sueño como orgulloso de ese enano correteando con unas pintas propias de un episodio de El Príncipe de Bel-Air.  

Recuerdo quedarme despierto los viernes por la noche hasta tarde. Recuerdo la sintonía de "Cerca de las estrellas". Recuerdo a Ramón Trecet con su famoso "ding-dong" que nos acercaba a un mundo casi desconocido. Recuerdo sentirme como dicen que se sintieron aquellos que vieron llegar al Hombre a la Luna por primera vez.




Recuerdo a Charles Barkley coger el enésimo rebote de su vida y correr toda la cancha driblando contrarios hasta hacer un mate impensable a este lado del charco para alguien que no llegaba a los dos metros de estatura.

Recuerdo cuando Mullin cogió su fusil.

Recuerdo los dos títulos consecutivos de Christian Laettner con Duke en la NCAA y su tiro a media vuelta para ganar sobre la bocina.

Recuerdo a Stockton y Malone, haciendo el "tuya-mía" una y otra vez para los Jazz.

Recuerdo a Clyde Drexler anotar y anotar intentando no perder la estela del nº 23.

Recuerdo a Scottie Pippen subiendo el balón como si midiera 1,80 y levantándose una y otra vez, tantas como los Pistons le tiraban al parqué.

Recuerdo a Patrick Ewing reinando en su Madison Square Garden aunque sus Knicks nunca ganasen el campeonato.

Recuerdo a David Robinson y su mate a dos manos tras reverso.

Recuerdo a Larry Bird. Su nº 33. Cómo le odiaba. Recuerdo su maldito tiro de tres sin saltar, tan característico de él... 

Recuerdo a Michael Jordan, sus posters en mi habitación, su primer anillo, su canasta con rectificado imposible en el aire contra mis Lakers, sus tiros sobre la bocina, sus saltos ingrávidos y su instinto de killer sin piedad alguna...

Recuerdo sobre todo la sonrisa de Magic, sus pases sin mirar, cómo corría el contraataque frente a lo que a mí me decían que era el glamour de L.A., el Forum de Inglewood, el oro y púrpura de los Lakers por doquier, el vértigo del Showtime. Recuerdo su retirada, su vuelta. Su All-Star de Orlando en la primavera del '92, su triple sobre Isiah Thomas para ganar el partido...




Recuerdo imitar a todos ellos, querer ser como ellos, jugar como ellos y algún día jugar donde ellos lo hacían...

Recuerdo el verano del 92. Recuerdo a mis padres no entender qué me pasa. Pensar que algo que ellos ignoran me retiene en casa en lugar de estar haciendo el cabra en la piscina con mi hermana y demás chavalería a la que se oye gritar a lo lejos.

Recuerdo el partido contra Angola, el codazo de Barkley a un contrario. Recuerdo a Tomás Jofresa marcando a Jordan. Recuerdo a Epi abrazado con Magic. Recuerdo la final contra Croacia, la voracidad del Dream Team, la clase y el talento innato de Toni Kukoc y Dino Radja. Recuerdo a Jordan intentando frenar a Petrovic...

 

Recuerdo y recuerdo y ahora entiendo.

Entiendo el "fade-away" de Nowitzki.

Entiendo el manejo de balón de Parker.

Entiendo el tiro infalible de Ginobili.

Entiendo el gesto de Calderón tras triple.

Entiendo el mate in-your-face de Rudy ante Howard en los JJ.OO. de Pekín.

Entiendo el uniforme púrpura y oro de Gasol, sus dos anillos de campeón... 

Entiendo que ellos, al igual que yo, soñaron un día con estar cerca de las estrellas.